31 marzo 2012

El rey Juan Carlos se reunió con sus hijos para hablarles de su amante alemana, Corinne


La cena íntima de la que disfrutó el rey Juan Carlos con el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina casi un año en el conocido restaurante madrileño "El Landó" no fue un simple encuentro familiar.

Fue una reunión premeditada por el rey para revelarles a sus hijos su "especial amistad con la princesa alemana Corinne zu Sayn-Wittgenstein", según revela el diario on-line español El Pulso.

"¿Recuerdan las fotografías de hace unos meses en las que se veía al Rey entrando en el restaurante para cenar con sus tres hijos? ...", se pregunta el diario. 
 
"Esa cena no fue únicamente para disfrutar de las ensaladas de tomate o las famosas chuletitas de cordero de uno de los restaurantes favoritos del monarca, sino que tenía un motivo".

Más bien una sorpresa que don Juan Carlos quiso transmitir a sus hijos, para lo cual era mejor reunirles fuera de Palacio y en un ambiente agradable y distendido que quitaba formalidad a su discurso.

"¿De qué se habló en esa cena?", se preguntaba el diario on-line Libertad Digital. "Los comensales de otras mesas afirmaron que el encuentro fue distendido en extremo. ¿Por qué no fueron Sofía o doña Letizia? Ese día don Juan Carlos había oficiado solo el único acto del día".

"Por otro lado", prosigue la publicación, "se sabe que doña Letizia estaba en Madrid. Según La Otra Crónica, el posible cansancio de la princesa no parece una excusa. 
 
Urdangarín permanecía en Washington. Y la reina estaba de viaje oficial pero resulta extraño que en una cena familiar se celebrase sin ella".

Según amigos muy cercanos a Juan Carlos de Borbón, lo que cuentan que esa noche podría haber comunicado a sus hijos es su especial amistad con la princesa alemana Corinne zu Sayn-Wittgenstein y la importancia de esta atractiva mujer en su vida.

La misma fuente aseguró a Pulso.es que desde hace unos meses Corinne vive junto a su hija en un chalet del palacio de El Pardo (Madrid), suficientemente "protegida de la mirada de curiosos, que deja cuando sale los fines de semana de cacería junto al rey".

El diario agrega que se comporta como "una auténtica anfitriona que organiza y dispone a su antojo como dueña y señora de la casa".

El nombre de Corinne resuena con fuerza desde que, en el último y polémico libro de Pilar Eyre, La soledad de la reina, se la mencionara como una de las muchas amantes del rey de España, junto a la princesa María Gabriella de Saboya, la condesa Olginha Nicolis de Robilant y Sara Montiel, como apasionada amante del rey don Juan Carlos.

El diaro El Mundo desgranaba en un artículo, publicado unos meses antes del mencionado encuentro del rey con sus hijos, quién era esta "bella princesa que triunfa en España".

Comprometida con numerosas actividades filantrópicas, aficionada a los safaris, la caza, las regatas, las embarcaciones y la navegación en general, de hecho ocupó el puesto 18 en la tripulación del Desafío Español junto al príncipe Federico de Dinamarca.

Pilar Eyre también la menciona varias veces en su flamante libro:
 
 "Nosotros sabíamos perfectamente por qué la reina no quería ir a Barcelona. 
 
Las razones se reducían a una y tenían nombre de mujer: Corinne.
 
 «La novia alemana del rey», según decía tranquilamente Raúl del Pozo en su columna de El Mundo".

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