23 de julio de 2022, Ciudad de México, México: El Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba realizó una marcha que culminó frente a la embajada de Estados Unidos para conmemorar el aniversario del inicio de la Revolución Cubana, ocurrido el 26 de julio de 1953. Los participantes exigieron el fin del bloqueo económico contra la isla. Crédito: Cristian Leyva / Zuma Press / ContactoPhoto
El 18 de marzo de 2026, en un acto que marca un quiebre histórico en las relaciones bilaterales, el presidente saliente de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles, anunció el cierre inmediato de la embajada costarricense en La Habana y el retiro del personal diplomático cubano de San José, con excepción de los funcionarios consulares y administrativos.
La medida entrará en vigor el 1 de abril, limitando las relaciones a trámites consulares gestionados desde Panamá. Chaves, cuyo mandato constitucional finaliza el próximo 8 de mayo, hizo el anuncio durante una conferencia de prensa en Peñas Blancas, punto fronterizo con Nicaragua, y en presencia de la embajadora de Estados Unidos en Costa Rica, Melinda Hildebrand.
“El Gobierno de Costa Rica no reconoce la legitimidad del régimen comunista de Cuba en vista del maltrato, la represión y las condiciones indignas que tienen a los habitantes de esa isla hermosa”, declaró el mandatario, quien remató con frases que han generado fuerte controversia: “Hay que limpiar el hemisferio de comunistas” y “no le vamos a dar legitimidad al régimen que oprime y tortura a casi 10 millones de cubanos”.
La decisión del presidente de Costa Rica no es consensuada con otras fuerzas políticas.
De hecho, el partido de izquierda Frente Amplio en un comunicado oficial rechazó la decisión presidencial: “El Partido Frente Amplio manifiesta su firme rechazo a la decisión del Gobierno de Costa Rica de cerrar su embajada en la República de Cuba y solicitar el retiro del personal diplomático cubano, medida que implica una ruptura de las relaciones diplomáticas plenas entre ambos países.”
La decisión de Costa Rica no surge en el vacío. Forma parte de una oleada coordinada de medidas adoptadas por gobiernos de la región alineados con Washington en los últimos dos meses
El mandatario saliente cuenta con el respaldo explícito de la presidenta electa Laura Fernández, quien asumirá el cargo en mayo y ha prometido mantener una línea dura contra gobiernos “autoritarios” en la región.
La reacción del Gobierno cubano no se hizo esperar.
El mismo 18 de marzo, el Ministerio de Relaciones Exteriores, MINREX, emitió un comunicado oficial en el que rechaza “contundentemente” las declaraciones de Chaves, calificándolas de “irrespetuosas, injerencistas y manipuladoras de la historia y la realidad cubana”.
La Habana describió la decisión costarricense como “unilateral, arbitraria e ilegítima”, adoptada “bajo clara presión del Gobierno de Estados Unidos” y sin consulta alguna a los intereses del pueblo costarricense ni a la tradición de cooperación bilateral que existía desde hace décadas.
El MINREX recordó que Costa Rica había reconocido en foros internacionales previos el impacto negativo del bloqueo estadounidense y que, durante años, ambos países mantuvieron intercambios en salud, educación y deporte.
“Con este paso, el gobierno costarricense se suma una vez más a la ofensiva del gobierno estadounidense en sus renovados intentos por aislar a nuestro país de las naciones de Nuestra América y se hace partícipe de su escalada agresiva contra la Revolución cubana, rechazada de manera abrumadora por la comunidad internacional”, subrayó el comunicado. El gesto de San José como rompe con más de 70 años de relaciones, iniciadas formalmente en 1950 y fortalecidas tras la Revolución de 1959.
Este episodio diplomático se produce en paralelo con un gesto de solidaridad internacional que contrasta fuertemente con el aislamiento buscado.
La misión humanitaria “Convoy Nuestra América” comenzó a llegar a Cuba precisamente el 18 de marzo. Coordinada por la Progressive International IP junto a una amplia coalición de sindicatos, organizaciones progresistas, parlamentarios y activistas de más de 15 países (Italia, México, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Argentina, Turquía, entre otros).
La primera delegación europea aterrizó en el aeropuerto José Martí de La Habana con más de cinco toneladas de suministros médicos esenciales: medicamentos oncológicos, antibióticos, analgésicos, insumos para diálisis y equipos de diagnóstico básico, enviados desde Milán y Roma mediante vuelos chárter humanitarios.
Entre el 19 y el 20 de marzo, buques cargados con víveres no perecederos, paneles solares de última generación, baterías y generadores partieron del puerto de Progreso, en Yucatán, México.
Costa Rica había reconocido en foros internacionales previos el impacto negativo del bloqueo estadounidense en Cuba
Pero la decisión de Costa Rica no surge en el vacío. Forma parte de una oleada coordinada de medidas adoptadas por gobiernos de la región alineados con Washington en los últimos dos meses.
A finales de enero de 2026, Honduras puso fin a las misiones médicas cubanas tras una controvertida investigación por supuestas “irregularidades contractuales”.
Guatemala siguió el 10 de febrero, argumentando la necesidad de “fortalecer su propio personal sanitario nacional”.
En marzo, Guyana y Jamaica anunciaron la salida de brigadas sanitarias, mientras que Ecuador expulsó al embajador y a varios diplomáticos cubanos el 4 de marzo, obligando al cierre temporal de su legación en Quito.
Estas acciones responden, según analistas, a la misma estrategia de coerción económica y política impulsada por Estados Unidos.
El mecanismo es conocido: presión diplomática, amenazas de sanciones secundarias y alineamiento ideológico con la política exterior de Washington. Cuba denuncia que estas decisiones agravan la crisis energética que vive la isla.
Honduras
A finales de enero de 2026, el gobierno del presidente Nasry Asfura, del Partido Nacional y alineado con políticas conservadoras, inició una investigación sobre el convenio de cooperación médica con Cuba vigente desde 2024.
Las autoridades hondureñas alegaron irregularidades contractuales, lo cual culminó en la decisión de no renovar el acuerdo y llevó a la salida de 168 profesionales cubanos desde el aeropuerto de San Pedro Sula hacia La Habana entre el 4 y 5 de marzo.
El Ministerio de Comunicaciones hondureño presentó la medida como un acto de soberanía y fortalecimiento del sistema sanitario nacional, mientras que el gobierno cubano la denunció como resultado de presiones diplomáticas y económicas de Estados Unidos, en el marco de una estrategia de aislamiento regional impulsada por Washington.
Esta ruptura afecta una fuente clave de ingresos para La Habana y agrava la crisis energética y sanitaria en la isla, al tiempo que Honduras busca reemplazar gradualmente el personal extranjero con recursos locales, aunque persisten dudas sobre la capacidad inmediata del sistema de salud para cubrir el vacío dejado en zonas rurales.
Guatemala
El 10 de febrero de 2026, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo anunció el fin progresivo del acuerdo de cooperación médica con Cuba, vigente desde 1998 y que involucraba a cerca de 400 profesionales cubanos en áreas rurales y empobrecidas.
A diferencia de otros casos, no se invocaron irregularidades contractuales específicas, sino un enfoque en la autonomía y desarrollo interno del sistema de salud guatemalteco.
Esta medida se produce en un contexto de mayor alineamiento con Estados Unidos, incluyendo acuerdos comerciales recíprocos, cooperación en migración y seguridad penitenciaria.
Cuba criticó la decisión como parte de una campaña de coerción externa que reduce drásticamente sus ingresos por exportación de servicios médicos —una de las principales fuentes de divisas—.
Aunque el retiro es gradual, podría generar vacíos en la atención primaria en comunidades marginadas, mientras el gobierno guatemalteco dice avanzar en planes de sustitución que aún enfrentan desafíos logísticos y presupuestarios.
Guyana y Jamaica
En marzo de 2026, tanto Guyana como Jamaica pusieron fin a sus programas de brigadas médicas cubanas, que databan de casi 50 años y representaban una cooperación emblemática en el Caribe.
En Guyana, el ministro de Salud Frank Anthony confirmó que Cuba decidió retirar unilateralmente a más de 200 profesionales en febrero; el gobierno de Irfaan Ali enfatizó que no fue una expulsión, sino una interrupción por parte de La Habana, y comenzó a contratar individualmente a algunos cubanos que optaron por quedarse.
Jamaica, por su parte, suspendió el acuerdo a inicios de marzo tras no llegar a un nuevo entendimiento sobre condiciones salariales y contractuales, lo que llevó a la salida de 277 miembros de la brigada.
Ambos gobiernos enmarcaron las decisiones en revisiones soberanas de términos contractuales y búsqueda de mayor equidad laboral, aunque Cuba atribuyó las rupturas a presiones directas de Estados Unidos, que califica las misiones como explotación y promueve alternativas como operativos temporales estadounidenses.
Ecuador
El 4 de marzo de 2026, el gobierno del presidente Daniel Noboa declaró persona non grata al embajador cubano Basilio Antonio Gutiérrez García y a toda la misión diplomática (alrededor de 22 funcionarios), otorgándoles 48 horas para abandonar el país y ordenando el cierre temporal de la embajada en Quito; simultáneamente, retiró a su propio embajador en La Habana mediante decreto ejecutivo.
Inicialmente sin detalles públicos, Noboa explicó posteriormente que la medida respondía a “evidencia suficiente” de injerencia política cubana, incluyendo apoyo a actividades de disidencia violenta y conductas no compatibles con funciones diplomáticas.
Cuba condenó la acción como un “acto inamistoso sin precedentes” y reportó incidentes como la quema de documentos en la embajada antes de la salida del personal.
Esta ruptura diplomática va más allá de las misiones médicas —aunque se inscribe en la misma ola regional— y refleja un alineamiento más estrecho de Ecuador con Washington en temas de seguridad y política exterior. Las medidas buscan agravar el aislamiento internacional de Cuba.
Tanto Guyana como Jamaica pusieron fin a sus programas de brigadas médicas cubanas, que databan de casi 50 años y representaban una cooperación emblemática en el Caribe
Mientras Rodrigo Chaves en Costa Rica, en sus últimas semanas al frente del Ejecutivo, prioriza el distanciamiento ideológico y el alineamiento con Washington, la llegada del Convoy Nuestra América plantea otra visión del mundo sobre Cuba: una solidaridad global creciente y organizada desde la sociedad civil.
Miles de personas y decenas de organizaciones en tres continentes han contribuido con donaciones, logística y visibilidad.
El contraste es evidente: frente a la presión de gobiernos, surge la respuesta popular que entrega medicinas, energía solar y esperanza concreta a un pueblo que, pese a las dificultades, mantiene su resiliencia.
En medio de una crisis humanitaria agravada por sanciones externas, la solidaridad internacional se ha convertido en un factor clave para la supervivencia diaria de millones de cubanos.
https://www.diario-red.com/articulo/america-latina/nueva-arquitectura-bloqueo-cuba/20260319223308066120.html


