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***La seguridad democrática, un concepto multidimensional que abarca la protección de los derechos humanos, es un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de cualquier nación.
Por lo tanto, en el contexto nicaragüense, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) ha implementado políticas y estrategias que buscan fortalecerla, obteniendo resultados significativos en materia de seguridad ciudadana.
En consecuencia, se puede afirmar que la seguridad democrática es un elemento clave para el progreso y bienestar de la sociedad nicaragüense
Nicaragua ha experimentado avances significativos en materia de seguridad ciudadana, como la reducción de la tasa de homicidios y la consolidación de un entorno pacífico, en comparación con otros países de la región.
Estos resultados se deben a la implementación de políticas integrales del GRUN que combinan la prevención del delito, el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y la promoción de la reinserción social, lo cual implica promover el acceso a la educación, la creación de oportunidades de empleo y la promoción de valores ciudadanos.
Por consiguiente, estas iniciativas buscan construir una sociedad más justa y equitativa, donde la violencia no tenga cabida.
Es importante destacar que estos logros en materia de seguridad, se han alcanzado en un contexto de estabilidad política y económica propiciado por la implementación de políticas económicas, que han permitido reducir la pobreza y generar oportunidades de desarrollo para la población.
El modelo de seguridad democrática en Nicaragua
La seguridad democrática se ha convertido en un concepto clave en el debate político contemporáneo, especialmente en América Latina. En contraste con las concepciones tradicionales, centradas en la defensa del Estado frente a amenazas externas, la seguridad democrática enfatiza la participación ciudadana y el fortalecimiento de las instituciones como pilares fundamentales para garantizar la paz social. Por lo tanto, este enfoque implica un cambio de paradigma en la forma de concebir y abordar la seguridad.
En el caso de Nicaragua, el gobierno sandinista ha priorizado el desarrollo de un modelo de seguridad democrática que involucra a diversos actores estatales y sociales. Este modelo, enmarcado en un marco legal que promueve la participación ciudadana y el fortalec im iento institucional, busca prevenir el delito y fomentar una cultura de convivencia pacífica.
Así pues, en este contexto, resulta esencial analizar el rol del Ejército Nacional, la Policía Nacional y la Policía Voluntaria Comandante Julio Buitrago Urroz en la consolidación de la paz social.
En primer lugar, cada institución cumple un rol fundamental dentro de este esquema. Por ejemplo, el Ejército es responsable de la defensa de la soberanía y la integridad territorial, además de garantizar la seguridad en las fronteras y brindar apoyo en situaciones de emergencia.
La Policía se encarga del mantenimiento del orden público, la investigación del delito y la seguridad ciudadana, con un enfoque preventivo y de proximidad comunitaria.
Y la Policía Voluntaria actúa como un cuerpo auxiliar de la Nacional, reforzando la seguridad en las comunidades y promoviendo una cultura de paz a través de la prevención y la mediación de conflictos locales.
Sin embargo, la seguridad democrática no es solo responsabilidad del Estado. De hecho, su consolidación requiere el compromiso y la participación activa de toda la sociedad. Por esta razón, el GRUN ha impulsado diversas iniciativas de seguridad comunitaria, integrando a distintos sectores en la prevención del delito y la construcción de entornos seguros.
Ejército: garante de la soberanía, seguridad y desarrollo nacional
El Ejército de Nicaragua, heredero del espíritu antiimperialista y nacionalista del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua del General Augusto C. Sandino y del Ejército Popular Sandinista, es una institución fundamental para la defensa del país.
Es el pueblo mismo uniformado y organizado para defender la paz, la soberanía, la independencia, la autodeterminación y la integridad territorial.
Su misión, que va más allá de la protección de fronteras, abarca un papel crucial en el apoyo a la seguridad ciudadana y la respuesta oportuna ante desastres naturales, convirtiéndolo en un actor clave en la gestión de riesgos y la protección integral de la población nicaragüense.
El accionar del Ejército de Nicaragua se fundamenta en pilares esenciales que aseguran su eficiencia y compromiso con la nación. Entre estos pilares, destacan:
– Defensa de la soberanía y la integridad territorial. Tiene la responsabilidad primordial de proteger la soberanía y la integridad territorial del país, resguardando las fronteras y los espacios marítimos de cualquier amenaza externa.
– Seguridad ciudadana. Contribuye activamente a la seguridad ciudadana, apoyando a la Policía Nacional en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.
– Gestión de riesgos y respuesta a desastres naturales, a través del Estado Mayor de la Defensa Civil. Su capacidad logística y operativa permite brindar apoyo inmediato a la población en situaciones de emergencia, como terremotos, inundaciones y huracanes.
– Apoyo al desarrollo nacional. Contribuye a través de su participación en proyectos de infraestructura, como la construcción de carreteras y puentes, y en programas de apoyo a la producción agrícola y pecuaria.
Estrategias y planes integralesEl primer comisionado Francisco Díaz pasa revista a un bloque de integrantes de la Policía Voluntaria Julio Buitrago.
Para cumplir con su misión, el Ejército de Nicaragua ha implementado una serie de estrategias y planes integrales que abarcan todos los ámbitos de su accionar:
– Estrategia “Muro de Contención” tiene como objetivo principal interceptar el tráfico de drogas y minimizar su impacto destructivo en la sociedad nicaragüense. Se complementa con el Plan de Protección de la Frontera Estatal, que asegura la defensa y vigilancia de las fronteras terrestres.
– Plan de Seguridad de Puertos, Aeropuertos y la Na vegac ión, implementado en coordinación con las instituciones pertinentes, brinda seguridad a la flota pesquera y protege a los buques de carga y pasajeros que transitan por las aguas jurisdiccionales del país.
– Plan de Protección y Seguridad de Objetivos Estratégicos garantiza la seguridad de los centros de distribución de energía, nodos de comunicaciones, centros de almacenamiento de combustibles, alimentos y medicamentos, así como puertos y aeropuertos, que son fundamentales para el funcionamiento del país.
– Plan de Seguridad en el Campo incluye la protección a la cosecha cafetalera, garantiza la seguridad en las zonas rurales, permitiendo que tanto la población como los productores desarrollen sus actividades en un ambiente de seguridad y tranquilidad.
– Monitoreo de la actividad sísmica, volcánica y climatológica del país. El Estado Mayor de la Defensa Civil lo realiza, en coordinación con el Sinapred. Los Destacamentos de Búsqueda, Salvamento y Rescate se mantienen en alta disponibilidad para actuar con rapidez y eficiencia en situaciones de riesgo.
El arduo trabajo del Ejército de Nicaragua y la implementación de estas estrategias y planes integrales, hacen posible que el pueblo nicaragüense goce de un clima de seguridad, estabilidad, tranquilidad y paz, elementos esenciales para el desarrollo sostenible del país.
Asimismo, la institución mantiene relaciones de cooperación con ejércitos de otros países, especialmente de la región centroamericana, en temas de seguridad y defensa.
Se realizan intercambio de información y experiencias, y se colabora en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Esta cooperación internacional fortalece la capacidad del Ejército de Nicaragua para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional.
En el siglo XXI, el Ejército de Nicaragua enfrenta nuevos desafíos como el crimen organizado, el narcotráfico y las amenazas cibernéticas. Para hacer frente a estos desafíos, ha adaptado su estructura y organización, y ha fortalecido su capacidad de respuesta.
Se ha puesto especial atención en la modernización de los sistemas de inteligencia y comunicación, y en la capacitación del personal en nuevas tecnologías.
Policía Nacional: un pilar fundamental
La Policía Nacional, institución nacida del pueblo y comprometida con la defensa de los derechos ciudadanos, desempeña un papel crucial en la construcción de una sociedad pacífica y segura. Su labor, centrada en la prevención del delito, la investigación criminal y la protección de los derechos de las personas, ha sido fundamental para consolidar la seguridad democrática en el país.
En este sentido, la institución ha implementado estrategias y programas innovadores que han fortalecido su capacidad operativa y mejorado su relación con la comunidad, adaptándose a los desafíos emergentes y contrarrestando las nuevas formas de criminalidad. Gracias a estas iniciativas, se han alcanzado logros notables como el combate efectivo contra el crimen organizado y el fortalecimiento de la seguridad tanto en zonas rurales como urbanas.
Además, ha promovido la participación ciudadana en la prevención del delito, estableciendo canales de comunicación y colaboración con la comunidad. Esto ha permitido construir una relación de confianza y apoyo, donde la ciudadanía se involucra activamente en la construcción de su propia seguridad.
Asimismo, ha invertido en la capacitación y profesionalización de sus agentes, dotándolos de las herramientas y conocimientos necesarios para enfrentar los desafíos de la seguridad en el siglo XXI, como el crimen cibernético y la delincuencia transnacional.
Un enfoque integral de la seguridad
Bajo la dirección del GRUN, la Policía Nacional se ha consolidado como una institución esencial en la protección de la seguridad ciudadana al adoptar un modelo de seguridad que enfatiza la prevención del delito, la resolución pacífica de conflictos y la promoción de la justicia. A través de la implementación de estrategias y programas, ha fortalecido su capacidad de respuesta ante las diversas manifestaciones de la criminalidad. Sus acciones se centran en varios ejes, entre los que se encuentran:
– Modelo preventivo, proactivo y comunitario. Este modelo se complementa con programas de patrullaje preventivo y campañas de sensibilización ciudadana, buscando reducir los índices de criminalidad y, al mismo tiempo, fortalecer la confianza entre la institución y la comunidad.
– Investigación criminal. La inversión en tecnología y capacitación especializada, ha permitido modernizar las unidades de investigación criminal. Esto ha mejorado la eficiencia en la resolución de casos y ha facilitado la desarticulación de bandas criminales.
– Colaboración internacional. La colaboración con otras instituciones policiales a nivel regional e internacional es otro pilar fundamental. El intercambio de información y buenas prácticas en materia de seguridad fortalece su capacidad para enfrentar los desafíos de seguridad transnacional, como el crimen organizado y el tráfico de drogas.
– Modelo de Seguridad Ciudadana. Este modelo pone énfasis en la prevención del delito, la resolución pacífica de conflictos y la promoción de la justicia. Se basa en la colaboración entre la Policía y la comunidad, así como en la participación ciudadana en la toma de decisiones, buscando construir una sociedad más segura y pacífica.
Asimismo, la PN se caracteriza por su enfoque proactivo en la lucha contra el delito. Esto significa que la institución no se limita a reaccionar ante los delitos, sino que también trabaja de manera preventiva para evitar que se cometan, anticipándose a las acciones delictivas. Por otro lado, el fortalecimiento de la inteligencia policial, la recopilación y análisis de información de calidad han permitido anticipar y desarticular estructuras criminales, así como prevenir la comisión de delitos.
De igual forma, la modernización del equipamiento. La dotación de tecnología de punta y vehículos modernos ha optimizado su capacidad operativa, mejorando su eficiencia en la respuesta a situaciones de emergencia. También, la formación integral de los agentes policiales, tanto en aspectos técnicos como en derechos humanos, garantiza un desempeño profesional y respetuoso de la ley.
De manera que, a través de su enfoque integral, su compromiso con la prevención del delito y su trabajo incansable, la PN reafirma su compromiso con la seguridad y el bienestar de la ciudadanía, trabajando incansablemente para garantizar la paz social y la convivencia pacífica en todo el territorio nacional, contribuyendo de esa forma al desarrollo de construir un país más seguro y próspero para todos.
Policía Voluntaria: un modelo de participación ciudadana
En Nicaragua, la Policía Voluntaria se ha consolidado como un modelo ejemplar de participación ciudadana en la construcción de la paz social y la seguridad democrática. Esta iniciativa, impulsada por el gobierno sandinista, ha empoderado a ciudadanas y ciudadanos comprometidos para trabajar en colaboración con la Policía Nacional en la prevención del delito, la protección de sus comunidades y el fortalecimiento del tejido social.
Desde su creación, la Policía Voluntaria ha encarnado el espíritu solidario y comunitario del pueblo nicaragüense. Su consolidación, como un mecanismo efectivo de seguridad, ha demostrado el impacto positivo de la colaboración entre el gobierno y la sociedad, fomentando entornos más seguros y cohesionados. Este modelo no solo estrecha la relación entre las autoridades y la ciudadanía, sino que también promueve la corresponsabilidad en la construcción de la seguridad y la convivencia pacífica.
La Policía Voluntaria se ha convertido en un aliado fundamental de la Policía Nacional, al actuar como un cuerpo auxiliar de apoyo en la prevención y atención de situaciones de riesgo. Su presencia en las comunidades facilita la identificación temprana de problemas de seguridad, permitiendo una respuesta más eficaz ante posibles amenazas.
Uno de sus principales valores es su conocimiento del territorio y de las dinámicas sociales de cada comunidad. Este vínculo cercano les permite identificar factores de riesgo y vulnerabilidad, anticipando situaciones que podrían derivar en delitos.
La participación de voluntarias y voluntarios en la seguridad ciudadana no solo complementa el trabajo policial, sino que también contribuye a generar confianza entre la población y las autoridades. Al tratarse de miembros activos de la comunidad, su presencia facilita el acercamiento entre la ciudadanía y la Policía Nacional, promoviendo el diálogo y la colaboración.
Construcción de comunidades seguras y cohesionadas
Más allá de su función preventiva, la Policía Voluntaria desempeña un papel crucial en la construcción de comunidades más seguras y solidarias. Sus integrantes, hombres y mujeres comprometidos con el bienestar de su entorno, dedican tiempo y esfuerzo a fortalecer la seguridad en sus barrios y comunidades, generando un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida.
Al fomentar la participación ciudadana en la seguridad, se generan dinámicas de cooperación que disuaden la comisión de delitos y promueven una cultura de legalidad y compromiso con la seguridad colectiva.
Otro aspecto relevante es la formación en valores y principios ciudadanos. La Policía Voluntaria no solo se enfoca en la prevención del crimen, sino que también promueve el respeto a los derechos humanos, la solidaridad y la convivencia pacífica.
La Policía Voluntaria es un ejemplo de cómo la cooperación entre ciudadanos y fuerzas del orden puede generar resultados positivos en seguridad.
Su integración en la estrategia de seguridad nacional ha permitido una mejor comprensión de las necesidades y preocupaciones de la población, lo que se traduce en la implementación de políticas más efectivas y adaptadas a la realidad de cada territorio.
El trabajo conjunto entre la PN y la PV es clave para la optimización de recursos y el fortalecimiento de las capacidades institucionales, logrando ampliar la cobertura de seguridad sin la necesidad de incrementar significativamente la estructura policial.
Otro beneficio de este modelo de participación es el fortalecimiento del sentido de comunidad y solidaridad. La Policía Voluntaria no solo colabora con las autoridades, sino que también incentiva a otros ciudadanos a involucrarse en iniciativas de seguridad y prevención.
De esta manera, se fomenta una cultura de participación activa, donde la seguridad deja de ser una responsabilidad exclusiva del Estado y se convierte en un esfuerzo conjunto de toda la sociedad.
La Policía Voluntaria se ha convertido en un modelo exitoso de participación ciudadana en la seguridad pública. Su trabajo, en conjunto con la Policía Nacional, permite reducir los delitos, fortalecer el tejido social y promover una cultura de paz.
A pesar de los desafíos que persisten, los avances en materia de seguridad son un estímulo para seguir fortaleciendo este modelo de participación. La Policía Voluntaria representa una muestra del potencial que tiene la organización ciudadana para construir un futuro basado en la seguridad, la justicia y el bienestar colectivo.
En definitiva, la articulación interinstitucional efectiva ha permitido consolidar un modelo de seguridad democrática que prioriza el bienestar y la tranquilidad de la población, y los resultados obtenidos en términos de fortalecimiento de la paz social evidencian la efectividad de esta estrategia.
El compromiso del Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional con la seguridad democrática reafirma su visión de una Nicaragua pacífica, soberana y en constante desarrollo.
La continuidad de estas políticas, que incluyen la inversión en programas de prevención del delito y el fortalecimiento de las capacidades de las fuerzas de seguridad, garantiza que el país mantenga su estabilidad y siga siendo un referente en materia de seguridad ciudadana en la región.
Edgar Palazio Galo (*)
(*) Profesor Titular UNAN Managua, Departamento de Extensión y Vinculación Social.
https://www.visionsandinista.net/2025/02/24/juntos-por-la-seguridad-democratica/