8/5/17

"Sauron reina en Washington y lleva a sus vasallos a la destrucción total"

El ex subsecretario del Tesoro de EEUU, Paul Craig Roberts, explica en su nuevo artículo por qué las acciones de las actuales autoridades estadounidenses convierten al país en un verdadero Mordor.


Con esta comparación con el país ficticio de la saga de Tolkien, Roberts recuerda que uno de sus lectores le preguntó por qué los neoconservadores promuevan una guerra nuclear dado que este tipo de conflicto armado no dejará vivo a nadie. 

Según el politólogo, los neoconservadores estadounidenses creen poder ganar una guerra así sin sufrir ningún daño.

Su "plan insano" consiste en rodear a Rusia y China con bases de misiles antibalísticos para establecer un escudo contra las medidas recíprocas que podrían emprender Moscú y Pekín. Además, estas instalaciones militares de EEUU podrían estar equipadas con misiles nucleares, sin que Rusia y China lo sepan.

"Esto reducirá el tiempo de alerta a cinco minutos, dejando a las víctimas de Washington poco tiempo para tomar una decisión", prosigue Roberts.


Los neoconservadores están convencidos de que el primer ataque de Washington causará tanto daño a las capacidades de represalias rusas y chinas que ambos Gobiernos se rendirán en lugar de lanzar ataques de respuesta.

 De esta manera, los líderes en Moscú y Pekín concluirán que tienen pocas posibilidades de que sus misiles balísticos intercontinentales sean capaces de superar el escudo de EEUU.


Por otra parte, una represalia débil simplemente provocaría una segunda ola de ataques nucleares por parte de Washington que borraría ciudades rusas y chinas, mataría a millones de personas, dejando a ambos países en ruinas.

"En pocas palabras, las belicistas norteamericanos están apostando a que las autoridades rusas y chinas entreguen las armas en lugar de correr el riesgo de ser completamente destruidos", indica.


A juicio del experto, los neoconservadores son "lo suficientemente malvados como para lanzar un ataque nuclear preventivo". 

No obstante, también podría ser que su plan tenga como objetivo crear tales condiciones para Rusia y China, que las autoridades de ambos países empiecen a creer que "el destino les da la espalda" y, por lo tanto, deben aceptar el dominio de Washington.

Así, para sentirse seguro de su hegemonía, Washington tendrá que ordenar a Moscú y Pekín desarmarse, destaca Roberts. Sin embargo, este plan "está lleno de riesgos" ya que "los cálculos erróneos siempre son una característica de la guerra".

"Es imprudente e irresponsable arriesgar la vida del planeta nada más que para la hegemonía de Washington", admite.


Así, el plan de los neoconservadores pone en alto riesgo a Europa, Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Australia en el caso de que Rusia y China decidan tomar represalias. 

El escudo de Washington no será capaz de proteger a Europa de los misiles de crucero nucleares de Rusia y su Fuerza Aérea, por lo tanto "Europa dejará de existir". 

La respuesta de Pekín golpearía a Japón, Corea del Sur y Australia.

Los rusos, igual que todas las personas sensatas, tienen la esperanza de que "los vasallos de Washington comprendan que son ellos los que están en riesgo —un riesgo con el cual no tienen nada que ganar y todo que perder—, repudien su vasallaje y eliminen las bases estadounidenses", expresa Roberts.

"Les debe quedar claro a los políticos europeos que están siendo arrastrados a un conflicto con Rusia", subraya.


Además, el autor recuerda que recientemente el comandante de la OTAN dijo al Congreso de EEUU que necesita más fondos para la presencia militar en Europa con el fin de contener el 'resurgimiento de Rusia'.


Según Roberts, el 'resurgimiento de Rusia' implica que el país eslavo es lo suficientemente fuerte y confiado para defender sus intereses y los de sus aliados.

 Por ejemplo, Moscú fue capaz de "bloquear la planeada invasión en Siria de Barack Obama y el bombardeo de Irán además de permitir que las fuerzas sirias derrotaran a Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países—, que fue enviado por Obama y Hillary Clinton para derrocar a Asad.

"El 'resurgimiento de Rusia' se debe a que el país puede bloquear las acciones unilaterales de EEUU contra otros países", apunta.


Esta capacidad de Moscú es un desafío a la doctrina neoconservadora, propuesta por el ex subsecretario de Defensa de EEUU, Paul Wolfowitz, que consiste en la idea de la supremacía mundial de EEUU y la prevención del resurgimiento de un nuevo rival capaz de ejercer control sobre las acciones unilaterales de Washington.

Mientras los neoconservadores "estaban absortos en las guerras estilo 'cakewalk' (en referencia a un baile desarrollado por los esclavos estadounidenses que imitaban el comportamiento de sus amos), que ya han durado 16 años", sus rivales —Moscú y Pekín— emergieron como controladores del unilateralismo que Washington había disfrutado desde la desintegración de la URSS.

"Lo que Washington está tratando de hacer es recuperar su capacidad de actuar en todo el mundo sin ninguna restricción de ningún otro país. Esto requiere que Rusia y China se retiren", profundiza Roberts.


Los Gobiernos de ambos países tienen una "conciencia moral que le falta totalmente a Washington", destaca. Asimismo, "ninguno de los dos se intimida por la propaganda occidental". El autor cita las palabras del ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, quien dijo que "se escuchan interminables acusaciones histéricas contra Rusia que están siempre vacías de cualquier evidencia".

Es probable que Rusia y China sacrifiquen su soberanía por el bien de la vida en la Tierra. No obstante, al mismo tiempo la "conciencia moral de los dos les impulsará a oponerse al mal encarnado por Washington con el fin de no sucumbir a este mal", expresa el autor.

"Creo que el mal que gobierna en Washington está llevando a EEUU y sus países vasallos a la destrucción total", sostiene.


Tras haber convencido a los líderes rusos y chinos de que Washington tiene la intención de bombardear a sus países en un ataque sorpresa, la pregunta es: ¿cómo responderán Rusia y China? 

¿Van a sentarse a esperar un ataque? ¿O impedirán el ataque de Washington con un ataque propio?

Roberts recuerda a los lectores que su nombre está en la lista de los 'agentes rusos'. 

Para él, ser 'agente ruso' es "respetar el derecho internacional y la vida", los cuales no respeta el propio Washington. 

Además, significa "responder a las provocaciones con diplomacia y las solicitudes de cooperación, lo que no sabe hacer Washington".

"Es evidente que un 'agente ruso' es una persona moral que quiere preservar la vida y la identidad nacional y la dignidad de otros pueblos", subraya.


De esta manera, Roberts se presenta como "agente de todas las personas que desaprueban la voluntad de Washington de utilizar la guerra nuclear para establecer su hegemonía sobre el mundo".


De acuerdo con el autor, Washington quiere "apagar la moralidad humana y convertirse en el amo del planeta".

"Washington sin ninguna duda es Sauron. La única pregunta importante es si hay suficiente bien en el mundo para resistir y superar el mal de Washington", concluye.

https://mundo.sputniknews.com/mundo/201705081068990212-eeuu-guerra-nuclear-rusia-china/