Cuando la mayoría de la gente escucha "sionismo", piensa que es un movimiento judío para recuperar su tierra ancestral. Pero la historia real es mucho más retorcida.
El sionismo como movimiento político moderno nació en la cabeza de CRISTIANOS EVANGÉLICOS británicos en el siglo XIX, décadas antes de que Theodor Herzl escribiera "El Estado Judío" en 1896.
Los primeros en promover la idea de que los judíos debían "regresar" a Palestina no fueron rabinos ni líderes judíos. Fueron pastores protestantes como Lord Shaftesbury (que presionó a los británicos en la década de 1830), John Nelson Darby (el padre del dispensacionalismo) y predicadores como William Blackstone, a quien la Conferencia Sionista de Filadelfia de 1918 llamó "padre del sionismo". También fue clave William Hechler, un pastor anglicano que se convirtió en asesor espiritual de Herzl y le abrió las puertas ante el káiser Guillermo II y los líderes británicos.
¿Por qué los cristianos inventaron el sionismo? Por el Fin del Mundo
Esto es lo que ningún evangélico te va a contar en la iglesia.
Ellos creen en una teología llamada dispensacionalismo, que divide la historia en varias "dispensaciones" o etapas.
Según esta creencia, los judíos deben regresar a Palestina por la fuerza (eso es el sionismo), deben reconstruir el Templo de Jerusalén (el actual Domo de la Roca estorba), debe desatarse la batalla de Armagedón, donde los judíos se convertirán al cristianismo o serán aniquilados, y Jesús regresará y reinará durante mil años.
O sea: los judíos son un medio para un fin.
Los cristianos sionistas no apoyan a Israel por amor a los judíos. Los apoyan porque necesitan que estén ahí para que se cumpla "la profecía". Y después del Armagedón, o los judíos se convierten o desaparecen.
El teólogo Stephen Sizer lo explica claro: para los sionistas cristianos, "todo acto ejecutado por Israel está orquestado por Dios y debería ser condonado, apoyado e incluso ensalzado". Israel puede bombardear niños, robar tierras, cometer crímenes de guerra... y para ellos todo está bien porque "es el plan de Dios".
Theodor Herzl: el judío que recogió la idea.
En 1896, Theodor Herzl, un periodista austriaco que no era particularmente religioso, publicó "Der Judenstaat" (El Estado Judío). Herzl era un judío asimilado que al principio ni siquiera pensaba en Palestina como destino; consideró Argentina e incluso Uganda (aunque siempre priorizó Palestina como objetivo final).
¿De dónde sacó Herzl la idea? No del Talmud. La sacó del ambiente cristiano-sionista que ya llevaba décadas activo en Gran Bretaña.
El mismo Herzl acuñó el término "sionista cristiano" en el Primer Congreso Sionista en Basilea en 1897.
Los primeros patrocinadores del sionismo no fueron judíos adinerados. Fueron políticos británicos como Arthur Balfour, David Lloyd George y Lord Shaftesbury, todos ellos cristianos evangélicos convencidos de que el regreso de los judíos a Palestina era una profecía que debía cumplirse.
La Declaración Balfour: un documento cristiano.
El 2 de noviembre de 1917, Arthur Balfour (cristiano evangélico) escribió una carta a Lord Rothschild (judío) donde manifestaba el apoyo del gobierno británico al establecimiento de un "hogar nacional judío" en Palestina.
Balfour no era filántropo. Era un dispensacionalista que creía que el regreso de los judíos era necesario para la segunda venida de Cristo. Y así, con un trozo de papel escrito por un cristiano fanático, empezó el despojo de Palestina.
El sionismo cristiano hoy: una máquina de poder
Hoy, el sionismo cristiano es una bestia de 700 millones de evangélicos en todo el mundo.
Algunos datos que duelen:
- Christians United for Israel (CUFI) : fundado por el pastor John Hagee, es la organización pro-Israel más grande de Estados Unidos. Tiene más de 10 millones de miembros. Presiona al Congreso, financia viajes de políticos a Israel, y legitima los crímenes de guerra.
- Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén (ICEJ) : fundada en 1980, tiene sucursales en más de 90 países. Organiza peregrinaciones masivas de evangélicos a Israel y presiona a los gobiernos para que reconozcan a Jerusalén como capital.
- En América Latina: Guatemala y Brasil son los casos más extremos. El 45% de los guatemaltecos y el 31% de los brasileños son evangélicos, y sus gobiernos han trasladado sus embajadas a Jerusalén presionados por estas iglesias.
- Dinero: El gobierno israelí invierte millones en "diplomacia de la fe", financiando viajes de pastores latinoamericanos a Israel para convertirlos en defensores del sionismo.
La gran ironía que los judíos no quieren ver.
Los judíos son, para los sionistas cristianos, un instrumento desechable.
Los necesitan en Palestina para que se cumpla la profecía. Pero después del Armagedón, o se convierten al cristianismo o son aniquilados. No es amor. Es teología de exterminio.
Y los judíos sionistas lo saben. Pero les conviene el apoyo político y militar de 700 millones de evangélicos. Entonces hacen como que no ven la letra pequeña.
El filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz lo dijo claro: para los sionistas cristianos, los judíos son un instrumento. "No es amor, es teología de exterminio".
El sionismo cristiano es la forma más peligrosa de antisemitismo porque viene disfrazado de amor.
El sionismo no es judío. Es una idea cristiana del siglo XIX robada por judíos seculares.
Los judíos ortodoxos lo saben y lo rechazan.
Los palestinos lo sufren. Y los evangélicos lo financian mientras esperan el fin del mundo.
La próxima vez que un "aleluya" te diga que apoya a Israel por "amor a los judíos", pregúntale: ¿y qué va a pasar con los judíos después de Armagedón?
Porque en tu profecía, se convierten o mueren.
Eso no es amor. Es canibalismo teológico.
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