Israel ejecutó una nueva intercepción ilegal en aguas internacionales frente a la ruta hacia Gaza, en el mayor intento marítimo de los últimos años. La operación volvió a provocar condenas internacionales y reclamos por la seguridad de los tripulantes secuestrados entre ellas las mexicanas Violeta Núñez Rodríguez, Sol González Eguía y Paulina del Castillo Poblano
La Global Sumud Flotilla volvió a ser interceptada. Reuters reportó que las fuerzas israelíes habían abordado 39 barcos de una flotilla compuesta por 54 embarcaciones y 426 participantes de 39 países, aunque algunos navíos seguían navegando.
Associated Press ofreció un balance algo distinto —más de 50 embarcaciones y casi 500 activistas de 45 países—, pero coinciden en lo esencial: Israel ejecutó una nueva intercepción ilegal en aguas internacionales frente a la ruta hacia Gaza, en el mayor intento marítimo de los últimos años. La operación volvió a provocar condenas internacionales y reclamos por la seguridad de los tripulantes detenidos ilegalmente.
Las primeras informaciones públicas mencionaron entre las mexicanas secuestradas a Violeta Núñez Rodríguez, Sol González Eguía y Paulina del Castillo Poblano, lo que se confirmó al publicarse los vídeos que ellas mismas habían preparado en caso de ser detenidas, mientras persistía la preocupación de que hubiera más detenidos.
Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias.
México reaccionó de inmediato. El gobierno mexicano reclamó a Israel por la seguridad de sus connacionales, exigió respeto a sus derechos humanos, trato digno y acceso consular inmediato para las personas detenidas.
El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, (SRE), Roberto Velasco, exigió al gobierno de Israel respetar los derechos humanos de los mexicanos que fueron detenidos, junto con ciudadanos de otros países, por fuerzas de seguridad israelíes mientras viajaban a bordo de embarcaciones de ayuda humanitaria con destino a Gaza, de la Flotilla Global Sumud.
“No descansaremos hasta asegurar su protección y una solución pronta”, publicó en redes sociales.
El canciller mexicano también informó que ya establecieron contacto con las familias de los connacionales detenidos, y señaló que establecieron contacto con otros consulados de otros países cuyos ciudadanos también fueron detenidos como parte de la tripulación.
“Exigimos, particularmente a las autoridades israelíes, el pleno respeto a los derechos humanos de nuestros connacionales detenidos en el marco de la Flotilla Global Sumud. Reafirmamos la necesidad de que se garantice su integridad física, trato digno y acceso consular inmediato, en cumplimiento del derecho internacional.
“Desde la @SRE_mx seguimos en contacto con sus familias, con nuestros equipos consulares activados y en coordinación con otros países cuyos ciudadanos participan en la flotilla. No descansaremos hasta asegurar su protección y una solución pronta”, señaló en redes sociales.
La agencia española Europa Press reportó que las naves marítimas habían zarpado por tercera vez el jueves desde el sur de Turquía, después de que anteriores intentos de entregar ayuda a Gaza fueron interceptados por Israel en aguas internacionales.
Y por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel señaló en X que "no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza".
"Los ministros firmantes subrayan además que los reiterados ataques contra iniciativas humanitarias pacíficas reflejan un desprecio constante del derecho internacional y la libertad de navegación"
Más países se pronuncian por detenciones ilegales de Israel
Los Ministerios de Asuntos Exteriores de diez países, entre ellos España, han condenado "en los términos más enérgicos" los nuevos ataques israelíes contra la flotilla con ayuda humanitaria para Gaza y han pedido la "liberación inmediata" de todos los activistas detenidos.
España, Turquía, Bangladesh, Brasil, Colombia, Indonesia, Jordania, Libia, Maldivas y Pakistán han firmado este lunes un comunicado conjunto en el que han condenado "los actos hostiles dirigidos contra buques civiles y activistas humanitarios".
Además, han recordado que los ataques contra los buques y la detención arbitraria de activistas "constituyen violaciones flagrantes del derecho internacional y el derecho internacional humanitario".
Tras expresar su preocupación por la seguridad y la protección de los participantes civiles de la flotilla, han pedido "la liberación inmediata de todos los activistas detenidos", así como el pleno respeto "de sus derechos y su dignidad".
"Los ministros subrayan además que los reiterados ataques contra iniciativas humanitarias pacíficas reflejan un desprecio constante del derecho internacional y la libertad de navegación", continua el comunicado.
Por ello, han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que "asuma sus responsabilidades jurídicas y morales", garantice la protección de la población civil y las misiones humanitarias, y adopte medidas "para poner fin a la impunidad".
El ministro español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha denunciado que entre una y dos decenas de activistas españoles que viajaban en la flotilla han sido retenidos por Israel, después de que hayan sido interceptada en las últimas horas en aguas internacionales varias de las embarcaciones.
En rueda de prensa tras reunirse con su homólogo de Egipto, Badr Abdelaty, ha indicado que serían unos 45 los españoles que viajaban a bordo de las embarcaciones que integraban esta flotilla y que la Marina israelí ha interceptado este lunes en aguas próximas a Chipre, a unas 250 millas náuticas de Gaza.
Asimismo, la encargada de negocios de Israel en España, Dana Ehrlich, ha sido convocada esta misma mañana en el Ministerio de Exteriores para trasladarle la "protesta formal y enérgica" por parte del Gobierno español por lo que ha calificado de "interceptación ilegal".
Desde finales de la década de 2000, las flotillas han buscado romper o al menos desafiar el bloqueo naval impuesto por Israel
Las flotillas a Gaza: 16 años de asedios, abordajes y resistencia internacional en el mar
Las flotillas que han intentado llegar por mar a Gaza forman ya una historia propia dentro del conflicto palestino-israelí: la de una campaña internacional que, desde finales de la década de 2000, ha buscado romper o al menos desafiar el bloqueo naval impuesto por Israel, visibilizar el carácter humanitario de la crisis en la Franja y denunciar que el cerco no es un episodio coyuntural, sino una política sostenida.
Aunque la Mavi Marmara de 2010 sigue siendo el punto de referencia más conocido por la violencia del asalto israelí y por el impacto diplomático que provocó, la secuencia es más larga y más persistente. Hubo barcos que sí alcanzaron Gaza en 2008 bajo la iniciativa Free Gaza, y después vinieron nuevas oleadas en 2011, 2015, 2016, 2018, 2025 y 2026, todas frenadas por intercepciones, decomisos, sabotajes o ataques.
Lo que cambia de una misión a otra son los nombres de los barcos, las rutas y los métodos de bloqueo; lo que permanece es la voluntad de impedir por mar cualquier desafío político al cerco sobre Gaza.
Antes de la Mavi Marmara ya existía una campaña marítima organizada para desafiar el bloqueo. En 2008, embarcaciones del movimiento Free Gaza consiguieron llegar a la Franja, algo que hoy parece casi inimaginable. Ese antecedente es importante porque muestra que la estrategia naval de solidaridad con Gaza no nació como reacción al asalto de 2010, sino que la precede.
La diferencia es que la Freedom Flotilla de 2010 elevó la confrontación a otra escala: seis barcos fueron interceptados en aguas internacionales por fuerzas israelíes, y en el asalto al Mavi Marmara fueron asesinados nueve activistas en el momento y un décimo falleció después a causa de sus heridas.
La investigación internacional impulsada por Naciones Unidas concluyó que hubo uso desproporcionado de la fuerza y violaciones del derecho internacional, y el caso convirtió a las flotillas en un símbolo mundial de la disputa sobre el bloqueo, la ayuda humanitaria y el trato a civiles en alta mar.
La Mavi Marmara fue también el episodio que fijó el patrón político que se repetiría después. La misión transportaba a centenares de activistas y miles de toneladas de ayuda, y el asalto israelí provocó una crisis diplomática con Turquía, además de una ola global de condenas.
Desde entonces, cada nueva flotilla ha navegado bajo la sombra de aquella operación. Israel no solo dejó claro que impediría el arribo por mar a Gaza, sino que estaba dispuesto a hacerlo incluso fuera de sus aguas territoriales. En ese sentido, la historia posterior de las flotillas puede leerse como la historia de una insistencia internacional frente a una política de intercepción sistemática.
En 2010 fue el abordaje violento con resultado letal, en los años siguientes -además de la presión diplomática- acciones ilegales como intercepción "preventiva", incautación de naves, detención y deportación de tripulantes
Después de 2010: de la intercepción al desgaste sistemático
Tras el asalto a la Mavi Marmara, los intentos no cesaron. En 2011, la llamada Freedom Flotilla II enfrentó bloqueos administrativos, presiones diplomáticas y trabas portuarias antes siquiera de zarpar con normalidad. En 2015, la Freedom Flotilla III volvió a intentar el trayecto y fue interceptada por Israel antes de alcanzar Gaza.
En 2016, la campaña Women’s Boat to Gaza puso el acento en una delegación femenina internacional y terminó igualmente detenida. En 2018, la flotilla Just Future for Palestine llevó dos embarcaciones centrales, Al Awda y Freedom, ambas capturadas por la marina israelí; activistas denunciaron entonces uso de pistolas eléctricas, golpes y deportaciones.
Ninguna de esas misiones logró romper el bloqueo, pero todas mantuvieron vivo el objetivo político de colocarlo nuevamente en el centro del debate internacional.
Esa continuidad es uno de los datos más importantes de la investigación. La percepción pública suele quedarse con la Mavi Marmara como una tragedia excepcional o, más recientemente, con barcos asociados a figuras mediáticas como Greta Thunberg. Pero en realidad existe una campaña marítima sostenida durante más de quince años, con formatos distintos y coaliciones cambiantes, que ha tratado de desafiar el cerco a Gaza una y otra vez.
Las flotillas no han tenido una gran eficacia material para abastecer a la Franja, sobre todo porque casi ninguna ha logrado desembarcar ayuda, pero sí han tenido un peso político constante: han funcionado como denuncias flotantes del bloqueo, como acciones de presión mediática y como intentos de internacionalizar la situación de Gaza mediante la desobediencia civil en el Mediterráneo.
También ha cambiado la forma en que Israel las asedia. En 2010 el patrón fue el abordaje violento con resultado letal. En los años siguientes se consolidó -además de la presión diplomática- una combinación de acciones ilegales: intercepción "preventiva", incautación de naves, detención y deportación de tripulantes.
Ya en la fase más reciente aparecieron además otros métodos criminales, como el ataque con drones al barco Conscience frente a Malta en mayo de 2025, incidente denunciado por la coalición organizadora y atendido por autoridades maltesas tras el incendio a bordo.
Esa evolución revela que el objetivo se ha mantenido intacto aunque las herramientas hayan variado: impedir que la solidaridad internacional rompa el aislamiento marítimo de Gaza.
La coalición de las flotillas había logrado relanzarse con presencia mediática global; aunque Israel mantenía intacta la decisión de interceptar incluso embarcaciones civiles con perfiles altamente visibles
Del relanzamiento de 2025 a la dimensión latinoamericana y mexicana
La fase más reciente de las flotillas cobró nuevo impulso en 2025. Ese año, además del ataque al Conscience, adquirió gran visibilidad el barco Madleen, interceptado por Israel cuando se dirigía a Gaza con una pequeña carga humanitaria y con una tripulación donde figuraban Greta Thunberg, la eurodiputada Rima Hassan y el activista brasileño Thiago Ávila.
Esa misión mostró dos cosas: por un lado, que la coalición de las flotillas había logrado relanzarse con presencia mediática global; por otro, que Israel mantenía intacta la decisión de interceptar incluso embarcaciones civiles con perfiles altamente visibles.
A partir de ahí tomó forma una escala todavía mayor: la Global Sumud Flotilla, concebida como una misión de múltiples barcos y decenas de países, con salidas desde distintos puntos del Mediterráneo y el norte de África. A finales de 2025 ya había una primera experiencia de Global Sumud, y en 2026 la campaña se expandió con mayor ambición.
En esta nueva fase aparece con mucha más nitidez la participación latinoamericana y mexicana, ya no como presencia aislada, sino como parte reconocible de la misión. En el caso mexicano, la participación reciente está oficialmente documentada.
En aquel momento la Cancillería informó que siete personas mexicanas se encontraban a bordo de la Global Sumud Flotilla: Carlos Pérez Osorio, Ernesto Ledesma Arronte, Sol González Eguía, Arlín Gabriela Medrano Guzmán, Laura Alejandra Vélez Ruiz Gaitán, Diego Vázquez, Paulina del Castillo y ahora la profesora y periodista Violeta Núñez.
En el ángulo latinoamericano, Thiago Ávila, uno de los rostros más visibles de Brasil en las misiones recientes. Su presencia ayuda a mostrar que las flotillas actuales no son solo un esfuerzo europeo, turco o árabe, sino una red más amplia donde América Latina empezó a tener una visibilidad más marcada.
Con información de oncenoticias.digital europapress.es y elciudadano.mx
https://www.diario-red.com/articulo/internacional/espana-otros-nueve-paises-condenan-ataque-israeli-flotilla-piden-liberacion-detenido/20260519022119069799.html

